Como el nombre de Elmore Leonard tal
vez no suene mucho a más de uno, quiero comentar antes de empezar que es un escritor y guionista estadounidense
que empezó a publicar sus novelas allá por los años 50.
A
pesar de que esos primeros trabajos suyos trataban sobre el salvaje oeste,
pronto se especializó en novela policíaca.
Muchas de sus novelas han sido adaptadas al cine por gente
como John Sturges, Quentin Tarantino oSteven Soderbergh, así que… ¡seguro que conocéis alguna
de sus historias!
Estos
son los 10 consejos que este autor dio al periódico The Guardian hace algún
tiempo.
1. Nunca empieces un libro
hablando del tiempo para dar ambiente, aunque sí que puedes hacerlo si quieres
para mostrar la reacción de tu personaje ante ese tiempo.
2. Evita los prólogos. En
una novela, el prólogo se usa para hablar sobre la historia de fondo de los
personajes. Y esa información la puedes deslizar también en cualquier otro
punto de la historia.
3. Nunca uses otro verbo que
no sea “dijo” para acotar el diálogo. El diálogo pertenece a los personajes y
las acotaciones son el lugar en el que el autor mete su nariz para que el
lector sepa quién está hablando. El autor debería ser lo menos intrusivo
posible.
4. Nunca uses un adverbio
para modificar ese verbo “dijo”. Éste es un pecado mortal. Al utilizar esos
adverbios, el escritor se expone por encima de sus personajes, distrayendo al
lector e interrumpiendo el ritmo del diálogo.
5. ¡No te excedas con los signos
de exclamación! Para hacerte una idea, imagina que no se te permiten más de dos
o tres exclamaciones por cada 100.000 palabras de prosa.
5. Nunca uses expresiones
como “de repente”. Esta regla no necesita mayor explicación. He comprobado que
los autores que más usan este tipo de expresiones son también los más generosos
con sus signos de exclamación.
6. Utiliza los dialectos
regionales lo menos posible. Una vez empieces a transcribir fonéticamente esos
dialectos, no serás capaz de parar. Así que lo mejor será que no tomes ese
camino.
7. Evita las descripciones
detalladas de los personajes.
8. Lo mismo es también
aplicable a los lugares y a los objetos, a no ser que seas Margaret Atwood y
seas capaz de pintar con tu lenguaje.
9. No escribas las partes
que los lectores se suelen saltar. Piensa en qué es lo que tú te sueles saltar
en una novela, y no malgastes tu tiempo (ni el de tu lector) en escribir esos
trozos.
¿Qué
os parecen estos consejos? Algunos de ellos redundan en aspectos que ya hemos
tratado en otras entradas de este blog. ¿Los complementaríais con algún otro
consejo que a vosotros os sirva especialmente?
Gracias
por leer…
