Los cinco temores más frecuentes del escritor
A todos se nos amontonan los temores a la hora de escribir. Nos gustaría hacerlo, emprender la tarea, pero nuestro pequeño yo se empeña en decirnos que vivimos en otro planeta, que aterricemos. Que dejemos de soñar. Y claro, cuando dejas de soñar (y de emprender) empiezas a morir.
Una de las cosas que he aprendido en mi breve periplo (acabo de auto publicar mi primer libro, La fórmula del éxito) es que a nadie tienes que pedir permiso para expresar lo que quieras ni cómo lo quieras. Y que hay mucha gente que está deseando escucharlo, lo único es que no la conoces.
Cuáles son los cinco temores más frecuentes a la hora de escribir. Aquí los tienes para que, tal y como vayas leyendo, los vayas desechando.
1.- CREER QUE NO SE TIENE NADA ORIGINAL QUE DECIR. “¿Qué voy a contar? Si está todo dicho..”. Efectivamente hay mucho ya narrado, porque la humanidad lleva miles de años existiendo y la imprenta cientos. Pero aunque esté todo dicho, tu aportación es única, tu forma de verlo, tu estilo, tu tono, tu lenguaje… La energía que aportas a tu obra es única y con ella, la vibración que llega a tus lectores.
Puede que no haya cosas nuevas, pero sí maneras nuevas de verlas (y de decirlas).
2.- CREER QUE NO VAS A SABER CONTARLO. “Soy muy torpe, no sé ordenar las ideas, mi estilo es muy pobre…” No hace falta que te martirices tanto, porque nadie sabemos hacer nada hasta que empezamos. Se aprende haciendo, no lamentándose. Empieza, estudia, practica, y verás que los resultados empiezan a afluir.
¿Tienes miedo de que tu libro no sea bueno? No te preocupes, el peor libro es el que no se escribe.
3.- CREER QUE EL ACABADO NO SERÁ PERFECTO. Para acabados ya están los que se encargan de ello. Tú a escribir, que es lo tuyo. Hoy en día abundan por doquier los servicios de profesionales y freelances que se encargan de todo aquello que tú no sabes o no quieres hacer: corrección ortográfica, de estilo, elaboración del índice, pies de página, notas bibliográficas, maquetación, cubiertas…
Cada profesional tiene una tarea, y la tuya es la de escribir, la de sacar lo que llevas dentro para dejar tu huella en este mundo. No te dejes intimidar por tareas de las que pueden encargarse otros.
4.- CREER QUE NADIE TE VA A PUBLICAR. Tengo dos noticias: una mala y una buena.
La mala es que, efectivamente, es bastante probable (tremendamente probable) que nadie te publique. La buena es que no necesitas que lo hagan, ya que para eso estás tú. Efectivamente, para convertirte en el auto publicador de tu propia obra, en tu propio editor.
Las herramientas para hacerlo las encontrarás por doquier en internet. Puedes hacerlo todo tú mismo o encargar a otro que te lo haga, tanto si quieres publicar el libro en papel como en formato electrónico. Las posibilidades hoy en día son infinitas.
5.- CREER QUE A NADIE VA A INTERESAR LO QUE PUBLIQUES. Finalmente, puedes tener el temor de pensar que lo que cuentas es tan insignificante, tan poco trascendente que a prácticamente nadie interesará.
Sin embargo, es muy gratificante cuando llegan los primeros lectores y te dicen lo que les ha gustado, les ha servido o les ha inspirado tu obra. Te agradecen lo que escribes, te preguntan cuándo vas a publicar más y hasta te dicen (me ha pasado) ¡que quieren ser como tú!
Tú no sabes quién hay esperándote fuera; por eso no puedes cerrar ninguna puerta ni dejar sin su libro a quien lo está esperando, a quien te está esperando.
No lo dudes: lo sepas o no, eres útil para muchos. Y quizá haya llegado la hora de manifestarlo.
Una de las cosas que he aprendido en mi breve periplo (acabo de auto publicar mi primer libro, La fórmula del éxito) es que a nadie tienes que pedir permiso para expresar lo que quieras ni cómo lo quieras. Y que hay mucha gente que está deseando escucharlo, lo único es que no la conoces.
Cuáles son los cinco temores más frecuentes a la hora de escribir. Aquí los tienes para que, tal y como vayas leyendo, los vayas desechando.
1.- CREER QUE NO SE TIENE NADA ORIGINAL QUE DECIR. “¿Qué voy a contar? Si está todo dicho..”. Efectivamente hay mucho ya narrado, porque la humanidad lleva miles de años existiendo y la imprenta cientos. Pero aunque esté todo dicho, tu aportación es única, tu forma de verlo, tu estilo, tu tono, tu lenguaje… La energía que aportas a tu obra es única y con ella, la vibración que llega a tus lectores.
Puede que no haya cosas nuevas, pero sí maneras nuevas de verlas (y de decirlas).
2.- CREER QUE NO VAS A SABER CONTARLO. “Soy muy torpe, no sé ordenar las ideas, mi estilo es muy pobre…” No hace falta que te martirices tanto, porque nadie sabemos hacer nada hasta que empezamos. Se aprende haciendo, no lamentándose. Empieza, estudia, practica, y verás que los resultados empiezan a afluir.
¿Tienes miedo de que tu libro no sea bueno? No te preocupes, el peor libro es el que no se escribe.
3.- CREER QUE EL ACABADO NO SERÁ PERFECTO. Para acabados ya están los que se encargan de ello. Tú a escribir, que es lo tuyo. Hoy en día abundan por doquier los servicios de profesionales y freelances que se encargan de todo aquello que tú no sabes o no quieres hacer: corrección ortográfica, de estilo, elaboración del índice, pies de página, notas bibliográficas, maquetación, cubiertas…
Cada profesional tiene una tarea, y la tuya es la de escribir, la de sacar lo que llevas dentro para dejar tu huella en este mundo. No te dejes intimidar por tareas de las que pueden encargarse otros.
4.- CREER QUE NADIE TE VA A PUBLICAR. Tengo dos noticias: una mala y una buena.
La mala es que, efectivamente, es bastante probable (tremendamente probable) que nadie te publique. La buena es que no necesitas que lo hagan, ya que para eso estás tú. Efectivamente, para convertirte en el auto publicador de tu propia obra, en tu propio editor.
Las herramientas para hacerlo las encontrarás por doquier en internet. Puedes hacerlo todo tú mismo o encargar a otro que te lo haga, tanto si quieres publicar el libro en papel como en formato electrónico. Las posibilidades hoy en día son infinitas.
5.- CREER QUE A NADIE VA A INTERESAR LO QUE PUBLIQUES. Finalmente, puedes tener el temor de pensar que lo que cuentas es tan insignificante, tan poco trascendente que a prácticamente nadie interesará.
Sin embargo, es muy gratificante cuando llegan los primeros lectores y te dicen lo que les ha gustado, les ha servido o les ha inspirado tu obra. Te agradecen lo que escribes, te preguntan cuándo vas a publicar más y hasta te dicen (me ha pasado) ¡que quieren ser como tú!
Tú no sabes quién hay esperándote fuera; por eso no puedes cerrar ninguna puerta ni dejar sin su libro a quien lo está esperando, a quien te está esperando.
No lo dudes: lo sepas o no, eres útil para muchos. Y quizá haya llegado la hora de manifestarlo.

